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Implantación de la teledermatología en España

teledermato

Con la entrada del nuevo siglo, el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas, y el campo de la medicina no ha sido ajeno a ellas.

La telemedicina (TM), definida como servicios de atención sanitaria a distancia, puede contribuir a reducir los costes sanitarios, ahorrando tiempo y desplazamientos de los pacientes [1]. De hecho, se estima que en 2017 el uso de la TM basada en tecnologías móviles, ahorrará a la Unión Europea casi 100 millones de € [2]. Pero las ventajas de la TM van más allá de una reducción en costes, ya que ésta puede contribuir a establecer un diagnóstico temprano, mejorar el tratamiento y prevenir enfermedades y complicaciones [3]. Por todo ello, y por la adaptación paulatina de la sociedad a las nuevas tecnologías, en la actualidad existe una demanda creciente del uso de la TM, tanto por parte de los pacientes, como por los profesionales sanitarios.

La elevada carga económica y social asociada a las enfermedades dermatológicas [4], junto con su alta prevalencia [5], hace que entre todas las especialidades médicas, la dermatología haya sido una de las primeras en adoptar la TM como herramienta de diagnóstico y seguimiento. El desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación y la posibilidad de tomar imágenes de alta resolución, incluso con dispositivos móviles, y a bajo coste, ha permitido que la aplicación de la teledermatología (TD) en la práctica clínica habitual sea cada día más factible.

Implantación actual de la TD

A nivel mundial, la implantación de la TD se ha llevado a cabo de manera desigual según las regiones geográficas definidas por la Organización Mundial de la Salud [6]. Datos de su implementación en 2009 muestran que, si bien en el sudeste asiático y en América ya ha sido implantada en gran parte del territorio, en Europa aún son muchos los programas piloto vigentes, siendo establecida únicamente en aproximadamente el 15% del territorio (Figura 1).

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A nivel europeo también se observan diferencias en relación a su implementación, siendo países como Suiza o Holanda los que presentan un mayor grado de implementación de la TD. En este sentido, es importante resaltar que los primeros informes de evaluación sobre la implantación en estos países han mostrado el beneficio que la TD puede suponer en los sistemas de salud. Así, por ejemplo, en Holanda, tras analizar cerca de 80.000 consultas realizadas se observó una reducción del 73% de las derivaciones de los pacientes con afecciones dermatológicas [7]. Además, los costes asociados a estas patologías descendieron en un 18% [7].

En España, el interés por la TD se ha incrementado en los últimos años, desarrollándose distintas estrategias para fomentar su uso, como la propuesta por el Grupo de trabajo e-Dermatología e Imagen (GEDEI) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Este grupo tiene entre otros objetivos, promover el desarrollo de la e-Dermatología, Impulsar el avance de las nuevas técnicas de diagnóstico por imagen y divulgar los conocimientos en este campo a los dermatólogos.

En la actualidad cuatro Comunidades (Asturias, País Vasco, Aragón y Cataluña) incluyen en sus políticas sanitarias planes de actuación concretos sobre TD (Figura 2). En otras 11 comunidades está incluida en sus planes de salud o líneas estratégicas de actuación, lo que podría potenciar de una manera directa e indirecta su desarrollo e implementación en dichas comunidades [4].

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En gran parte de las comunidades autónomas se han identificado programas piloto de TD, y su implantación en la práctica clínica habitual se ha llevado a cabo en mayor o menor medida [4]. Así, por ejemplo, en 2013 se llevaron a cabo casi 12 mil consultas teledermatológicas en Galicia, llegando a dar cobertura al 98% de la población de A Coruña [8].

Las evaluaciones de los resultados de los programas de implantación en la práctica clínica habitual son positivas. En Cataluña, su implementación ha evitado el 63% de las derivaciones, agilizando el diagnóstico y tratamiento. Además, entre el 2013 y el 2014 la lista de espera se redujo de los 175 días iniciales a 60 días [9,10]. En Castilla-La Mancha, el análisis de más de 8.500 consultas teledermatológicas de atención primaria ha puesto de manifiesto que el 55% no requirieron ser derivadas al especialista [11]. Esta cifra es similar a la observada en centros de Aragón y Galicia (50% y 52%, respectivamente) [12,13]. Del mismo modo, el análisis de la implantación diagnóstica en el País Vasco evidencia los buenos resultados alcanzados, existiendo una buena concordancia diagnóstica entre la consulta teledermatológica y la presencial, especialmente en el caso de las lesiones no tumorales [14].

En resumen, la TD se presenta como una herramienta útil para el diagnóstico y el seguimiento de las enfermedades dermatológicas, favoreciendo una atención de calidad y una reducción de los costes sanitarios asociado al manejo de estas enfermedades. En España, su implementación ha sido progresiva y desigual, encontrándose lejos de unos estándares óptimos.

Por Héctor David de Paz (Outcomes’10), Marta Comellas (Outcomes’10), Ignacio Martí (Almirall S.A), Luis Lizán (Outcomes’10), Mònica Casañas (Almirall S.A), Xavi Cortés (Almirall S.A)

Bibliografía

  1. WHO. A health telematics policy in support of WHO’s Health-For-All strategy for global health development: report of the WHO group consultation on health telematics, 11–16 December, Geneva, 1997. Geneva, World Health Organization. 1998.
  2. European commission. Healthcare in your pocket: unlocking the potential of mHealth [Internet]. 2016. Available from: http://europa.eu/rapid/press-release_IP-14-394_en.htm
  3. de la Torre-Díez I, López-Coronado M, Vacac C, Aguado J, De Castro C. Cost-utility and cost-effectiveness studies of telemedicine, electronic, and mobile health systems in the literature: a systematic review. Telemed J E Heal. 2015;21(2):81–5.
  4. Lizán L, Comellas M, de Paz HD, Casañas M, Cortés X, Martí I. La repercusión clínica, económica y social de las enfermedades dermatológicas en España: una visión de conjunto. Lizan L, editor. 2016. 193 p.
  5. Hay RJ, Johns NE, Williams HC, Bolliger IW, Dellavalle RP, Margolis DJ, et al. The Global Burden of Skin Disease in 2010: An Analysis of the Prevalence and Impact of Skin Conditions. J Invest Dermatol. 2013;134(6):1–8.
  6. World Health Organization Global Observatory for eHealth. Telemedicine: Opportunities and developments in Member States. Observatory. 2010;2:96.
  7. Van der Heijden J, Witkamp L. 6 years TeleDermatology in The Netherlands : results of 80.000 teleconsultations. In: International journal of integrated care. 2013.
  8. Miniesterio de sanidad, servicios sociales e igualdad. Experiencias de las Comunidades Autónomas Aportaciones al informe sobre AP21. 2012.
  9. Vidal-Alaball J, Álamo-Junquera D, López-Aguilá S, García-Altés A. Evaluación del impacto de la teledermatología en la disminución de la lista de espera en la comarca del Bages (2009-2012). Aten Primaria. 2015;47(5):320–1.
  10. Departamento de Salud. Generalitat de Catalunya. Model de teledermatologia de Badalona Serveis Assistencials: més agilitat en l’atenció als pacientes i més coneixement compartit entre professionals. Sala de premsa. 2014;
  11. Consejería de Sanidad. Nota de prensa. [Internet]. Castilla-La Mancha. 2016. Available from: http://www.castillalamancha.es/actualidad/notasdeprensa/trece-hospitales-y-65-centros-de-salud-de-castilla-la-mancha-trabajan-ya-con-el-programa-de
  12. Batalla A, Suh-oh HJ, Abalde T, Salgado-boquete L, de la Torre C. Teledermatología en edad pediátrica . Observaciones en la práctica clínica diaria. 2016;84(6):324–30.
  13. Cucalon J, Marron S, Turon J, Zumeta J, Gutiérrez J, Martínez A, et al. Resultados de los primeros meses de implantación de una consulta de teledermatología en el centro de salud de Híjar. In: VIII jornadas de trabajo sobre calidad en salud. 2010.
  14. Gobierno del País Vasco. Evaluación de la implantación de la telemedicina diagnóstica en el ámbito de la dermatología. Vol. 2009/02, Informes de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Osteba. 2012.
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