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Atención sanitaria integrada: innovación organizativa y continuidad asistencial

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Consideramos innovación a la alteración de las cosas incorporando novedades que añadan valor. En el sector salud, y sobre todo en el entorno asistencial, cuando se habla de innovación, casi de forma automática, pensamos en sofisticados equipos médicos o en nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). También, aunque en un segundo momento, nos viene a la cabeza la innovación terapéutica ya sea la aportada por lo nuevos fármacos o por los dispositivos que vamos incorporando a la práctica médica. Ya finalmente, y después de agotadas las posibilidades anteriores, es posible que pensemos en la innovación organizativa. Esa última es muy barata y puede contribuir de forma importante a incrementar la eficiencia de los Sistemas Sanitarios.

Dentro del área de la innovación organizativa, se encuadra el desarrollo de estructuras que permitan la organización y gestión de los recursos sanitarios de un determinado territorio –Gerencias Sanitarias Integradas- que junto con el diseño e implementación de Procesos Asistenciales Integrados; están consolidando un modelo organizativo y asistencial innovador por el que cada vez apuestan un mayor número de Servicios de Salud.

Está generalmente aceptado, y así lo demuestran diferentes análisis, que los Sistemas Sanitarios más efectivos y eficientes son los basados en una Atención Primaria de Salud potente, universal y accesible. La mayoría de los gobiernos sitúan a la sanidad entre sus prioridades y concretamente al primer nivel asistencial. La realidad es que ante un escenario de recursos limitados y generalmente escasos, esto raramente se traduce en hechos y el tímido apoyo a la innovación y desarrollo en atención primaria, conduce a que los avances penetren con mucha mayor fluidez en el ámbito hospitalario.

Han transcurrido ya treinta años desde el inicio de la reforma del modelo de Atención Primaria en nuestro País, si tomamos como referencia la Ley General de Sanidad y treinta y dos si nos remontamos al Real Decreto 137/84 de Estructuras Básicas de Salud. La implicación entusiasta de los profesionales junto con un importante apoyo y esfuerzo inversor por parte de las administraciones hicieron posible reordenar, modernizar y potenciar la atención primaria de salud en España. La intervención realizada condujo a mejoras en la accesibilidad, capacidad de resolución, organización de los servicios y gestión de los recursos sanitarios. Este trabajo ha redundado, sin duda, en mejores resultados en salud, buena prueba de ello es la esperanza de vida alcanzada en nuestro entorno, y en el grado de satisfacción de la población con el primer nivel asistencial y con el conjunto del sistema sanitario. No obstante sigue habiendo aspectos, cada vez más evidenciados, tales como la continuidad asistencial y la capacidad de resolución de problemas de salud que han alcanzado un grado de desarrollo muy por debajo del esperado.

Todos somos conscientes de que la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario es una preocupación de primer orden. El esfuerzo financiero que realiza la sociedad para dar respuesta a las necesidades sanitarias es ya muy importante, se sitúa en torno al 9% de nuestro PIB, y por lo tanto la contención del gasto ha de figurar entre nuestras prioridades al igual que debe figurar la necesidad de invertir en innovación en el primer nivel asistencial. Tenemos una población muy longeva lo que hace que el número de pacientes y de patologías a atender sea cada vez mayor. Por otra parte, con esta estructura demográfica, cobran cada vez mayor peso las patologías crónicas, al tiempo que la aparición de innovaciones terapéuticas experimenta una escalada vertiginosa, y como consecuencia de todo ello se produce un incremento de la prevalencia de las patologías de alto impacto económico y social a las que tenemos que dar respuesta.

Este nuevo escenario se acompaña inexorablemente de nuevas necesidades; y no es infrecuente que los clínicos con la información que manejan y las herramientas con las que cuentan, se encuentren en muchas ocasiones ante un debate ético y económico de difícil solución. Solo cabe, por lo tanto, admitir la necesidad real de incorporar cambios en nuestra forma de hacer. Ya no es posible resolver los problemas que se nos presentan actualmente con las soluciones de hace tres o cuatro décadas y si queremos dar respuestas distintas y adaptadas a las necesidades que tienen y a las demandas que nos hacen nuestros pacientes no podemos continuar haciendo lo mismo, de la misma forma.

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Modelos organizativos y asistenciales como la Gestión Sanitaria Integrada permiten, con las herramientas adecuadas, proporcionar continuidad asistencial, acercar la prestación del servicio a la residencia del paciente y evitar desplazamientos y visitas al hospital, potenciando la capacidad resolutiva de los profesionales de Atención Primaria. El modelo integrado facilita el desarrollo de procesos asistenciales Integrados, lo que permite el uso del dispositivo asistencial más adecuado en cada etapa del proceso asistencial, unificando criterios asistenciales mediante guías de práctica clínica consensuadas. Al tiempo que se gana en calidad, se aumenta la eficiencia ya que se reduce la duplicidad de pruebas e intervenciones y se orientan los recursos hacia las necesidades reales y prioritarias. El modelo Integrado brinda a los profesionales de Atención Primaria la oportunidad de “recuperar” el protagonismo en el diagnóstico y seguimiento del paciente crónico y pluripatológico. Existen experiencias, ya muy consolidadas, en nuestro Sistema Nacional de Salud, con resultados que avalan este cambio organizativo y asistencial.

De cara al óptimo desarrollo de este modelo es imprescindible dotarse de herramientas de trabajo que permitan compartir la información clínica del paciente y que esta esté disponible y fácilmente accesible para todos los profesionales del Sistema que participan o pueden tener que participar en el proceso asistencial. Un portal informático que nos dé acceso a una historia clínica electrónica única, y que facilite el desarrollo de aplicaciones que nos permitan realizar tanto derivaciones entre profesionales como interconsultas electrónicas, que son respondidas en la propia historia clínica, supone una garantía de priorización, accesibilidad y continuidad asistencial para el paciente. Se podrá además disponer de receta electrónica, imagen médica digitalizada y programas conjuntos de seguimiento de pacientes al alta e incorporar a toda esta actividad e información a los centros Sociosanitarios.

Sin duda el modelo propuesto supone un cambio cultural muy importante en nuestras organizaciones, cambio que necesariamente ha de ser liderado por los profesionales y los propios pacientes. Los profesionales deben contar con canales abiertos a ideas de mejora innovadoras y estratégicas. Son necesarios modelos de innovación abierta que permitan implantar en la organización experiencias con gran impacto en la calidad, eficiencia y sostenibilidad de todo el sistema sanitario. Por otra parte los pacientes no solo han de disponer de información y formación, como se ha venido haciendo, si no la posibilidad de una participación real en el diseño y gestión de los procesos asistenciales, con una corresponsabilidad que inexcusablemente debe de ir acompañada de la consiguiente capacidad de decisión.

Por Dr. Luis Verde Remeseiro. Gerente del Área Sanitaria Integrada de Santiago de Compostela

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